Etiquetas

,

QUIEN SOY YO

Introducción

Qué es el hombre es una pregunta que ha inquietado a la humanidad desde su existencia misma, forjándose en este sentido teorías y corrientes que han abordado este complejo cuestionamiento desde las diversas áreas de la filosofía y de las ciencias naturales y sociales.

Como muestra de lo complejo, e incluso en ciertas ocasiones irrisorio, puede ser la búsqueda de la definición del hombre, basta recordar la curiosa anécdota que nos dice que Platón habiendo, definido al hombre como un bípedo implume, se encontró con la mordaz ironía de Diógenes de Sínope, quien cuando escuchó tal definición cogió una gallina, la desplumó y la lanzó al suelo exclamando “He ahí un hombre”.

En este trabajo haremos un recuento de algunas de las principales teorías utilizadas para abordar este complejo tema. Ante la imposibilidad de encontrar una definición aceptada universalmente, consideramos de gran importancia presentar un panorama consistente con nuestro objetivo.

El presente ensayo estará estructurado inicialmente, por consiguiente, en abordar la concepción del hombre desde diversas posturas lingüísticas, enciclopédicas, de ciertas ciencias sociales y naturales para presentar, a nivel general, como puede ser entendido al hombre, como objeto de estudio y de conocimiento.

Posteriormente nos abocaremos a analizar cómo puede ser concebido al hombre desde la filosofía, lo que representa la parte esencial de este trabajo. En este sentido presentaremos una exposición sintética de la ontología y la perspectiva de diversos autores sobre el hombre.

Finalmente, concluiremos nuestro ensayo con la presentación de perspectivas que si bien no responden a la pregunta qué es el hombre, sí la complementan. Nos referimos especialmente a las cuestiones de cómo puede el hombre autorrealizarse.

Diversas acepciones del término hombre.

Para comenzar con nuestro sucinto análisis del término hombre a través de diversas fuentes no propiamente filosóficas, nos parece lo más idóneo plasmar las principales acepciones del término “hombre” que señala el Diccionario de la Real Academia Española en su 22° edición[1]: 1. Ser animado racional, varón o mujer; 2. m. varón (‖ ser humano del sexo masculino).; 3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta.; 4. m. Grupo determinado del género humano. El hombre europeo El hombre del Renacimiento y; 5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre! De las acepciones anteriores, la que más se ajusta a lo que inquirimos es la primera.

No obstante, creemos necesario analizar más profundamente esta definición y concluir si ésta es verdadera o no.

Etimológicamente la palabra “hombre” proviene del latín hominem, el cual se asimila con las palabras humus, humi que significan suelo, de tal forma que la conceptualización original de la palabra hombre aludía a que el mismo pertenecía a la tierra, pero con el objeto de señalar una característica negativa a una positiva, es decir, no querían señalar que el hombre provenía de la tierra, sino que el hombre estaba en ella a diferencia de los dioses que habitan en los cielos.

Posteriormente, hominem, pasó a ser omne durante gran parte de la Edad Media hasta evolucionar a los vocablos utilizados en las lenguas romances: hombre, homme, uomo y homem[2][3].

El Derecho es la ciencia o disciplina que estudia al conjunto de normas que rigen o han regido a la sociedad y que tienen al hombre como principal materia de regulación, por lo que resulta pertinente determinar cuál es la concepción que tiene del hombre. En la terminología jurídica el término más semejante resulta el de persona, el cual sería cualquier sujeto de derechos capaz de contraer obligaciones. No obstante, es necesario distinguir entre la persona física y la persona moral o jurídica. Ésta sería aquella conformada por una o más personas físicas que por virtud de la ley se le reconocen los atributos de persona, ejemplos serían las sociedades anónimas, las asociaciones civiles y el Estado. Por su parte para descubrir cuando se conforma la persona física cabría inquirir, en base a la conceptualización presentada, cuando comienza a adquirir derechos o es capaz de contraer obligaciones, en este sentido el orden jurídico reconoce la personalidad a partir del nacimiento, con la excepción de reconocer el derecho a heredar a los No nacidos, con la condición de que nazcan y sean viables.[4][5]

En las ciencias naturales, el término “hombre” coincide con el término homo sapiens, el cual fue acuñado por el naturalista Linneo en 1758, y que en esencia coincide con la definición de la Real Academia Española, pues el hombre vendría perteneciendo al reino animalia, a la familia hominidae que incluye a los gorilas, chimpancés, orangutanes y a los hombres (grandes simios). Las características diferenciadoras de los hombres (homos) vendrían a ser el tamaño y complejidad de su cerebro en relación al tamaño de su cuerpo y su capacidad de razonamiento abstracto, lenguaje, introspección, resolución de problemas y aprensión cultural[6][7]

De igual forma, es menester mencionar la visión de la antropología, ciencia social por excelencia referente al estudio del hombre en su pasado y presente, tratando de entender la complejidad de las culturas a lo largo de la historia, a partir del conocimiento forjado por otras ciencias humanas y biológicas.[8] La rama de la antropología que se refiere precisamente a la inquisición de que es el ser humano es precisamente la filosofía antropológica. En consecuencia, procuraremos referir las posiciones al respecto cuando indaguemos sobre las posturas filosóficas del hombre.

Existen otras ciencias sociales que podrían auxiliarnos a nuestra labor de dibujar al hombre como es el caso de la Sociología y la Demografía, no obstante, estas ciencias más que analizar al hombre en lo individual, describen el funcionamiento de la sociedad en su conjunto o de sus grupos. Famosa es la definición de Augusto Comte, fundador de la Sociología que señala “Je crois devoir hasarder, dès à présent, ce terme nouveau, exactement équivalent à mon expression, déjà introduite, de physique sociale, afin de pouvoir désigner par un nom unique cette partie complémentaire de la philosophie naturelle qui se rapporte à l’étude positive de l’ensemble des lois fondamentales propres aux phénomènes sociaux”[9].

Breve paréntesis ontológico..

Una vez realizado el análisis anterior del hombre a partir de distintas perspectivas no propiamente filosóficas, nos corresponde centrarnos en la misma concepción de acuerdo a la visión filosófica, para lo cual, tal como señalaremos preliminarmente abordaremos los conceptos ontológicos para auxiliarnos a descubrir el significado de hombre o humano.

La Ontología es una rama de la filosofía, normalmente comprendida dentro de la metafísica que estudia el concepto de “Ser”, lo qué existe y lo qué es real, en caso de que estos términos atribuyan propiedades diferentes así como sus categorías fundamentales. [10]

La ontología estudia temas como si realmente existieran las cosas a nuestro alrededor, qué puede existir, agrupaciones, subdivisiones y jerarquías de seres. Sin embargo, cada autor ha creado sus propias teorías, por lo que se hace difícil citar una universal. Sin embargo las categorías cumplen un fin meramente taxonómico o clasificatorio.

Un tema fundamental de la ontología se refiere a las categorías, las cuales se refieren a la manera de dirigirse a un Ser y van ligadas a éste. De acuerdo al libro historia de la lógica de Julián Velarde Lombraña, “las categorías se refieren a los diferentes modos del Ser”, pero no lo dividen, ya que éste es indivisible. La clasificación más famosa es la aristotélica, que señala diez: sustancia, cantidad, cualidad, relación, ubicación, cuándo, situación, hábito, acción o pasión[11].

Aristóteles para hablar del Ser se refiere a la sustancia, la esencia, los predicados y los accidentes. De acuerdo al libro “la filosofía: sus transformaciones en el tiempo”, de Carlos Rojas Osorio, Aristóteles consideraba que cada ente era una sustancia individual, y que ésta era el sujeto de cualidades esenciales y accidentes. Descartes definió a la sustancia como aquello que no necesita de otros para existir. La sustancia es por tanto el sujeto puro, invariable[12].

La esencia es el conjunto de cualidades del sujeto o substancia que siempre lo acompañan. Es decir aquello por lo cual una cosa es lo que es, que lo caracteriza y no varía.

En cambio, las cualidades que varían, que no siempre acompañan a la sustancia las denomina Aristóteles accidentes. El accidente es lo que aparece y desaparece sin que conlleve la destrucción del sujeto, es decir, puede pertenecer o no al sujeto.

El predicado, finalmente, hace referencia a las cualidades de la esencia, es decir a una función predicativa que es una verdad del objeto.

Ahora bien, haciendo un pequeño recuento, podríamos, siendo bastante parcos para no exceder los límites de este trabajo. Que la sustancia del hombre es el hombre mismo con sus cualidades y accidentes. Por tanto, lo que nos interesa descubrir es cuál sería la esencia del hombre.

Para inquirir esta cuestión, utilizaremos la famosa fórmula para definir propuesta por Aristóteles, que consiste en encontrar primeramente el género inmediato superior y luego buscarle su diferencia específica. En este sentido el hombre tendría como género superior el ser un animal y como diferencia específica el ser racional. Por ende, la definición del hombre como animal racional nos parece acertada. No obstante, es importante precisar que la esencia del hombre excede estas cualidades, pues también contamos que posee un alma y un cuerpo, que es capaz de crear, etc. Labor definitoria en exceso compleja.

El hombre a través de la historia de la filosofía.

Concluido este paréntesis ontológico, nos parece pertinente hacer un breve recuento de cómo han definido al hombre, directa o indirectamente, diversos filósofos. Es menester precisar que presentaremos, más que definiciones, observaciones, propiedades o características que han señalado los autores.

Comenzamos por Aristóteles, que en su libro “Política” definió al hombre como un zoon politikon, es decir un ser político, un ser social. Con esto el ateniense nos quiere indicar que el hombre, a diferencia de los dioses y los animales, requiere unirse con otros hombres, como es el caso de la familia, la sociedad, el Estado[13].

Tomás de Aquino, nos dice que el hombre está formado tanto por el alma como por el cuerpo, siendo la relación entre éstos substancial, es decir, ambas constituyen la substancia humana. No obstante, a diferencia de Descartes que mencionaremos posteriormente, el doctor angélico señala que estas dos partes son indisociables.

Famosa es la frase “Pienso, luego existo”, formulada con ligeras modificaciones tanto en el “Discurso del Método” como en “Meditaciones metafísica”. Sin embargo, es importante señalar que en esta última obra el filósofo francés nos da una definición parcial de lo que es el hombre. Así Descartes, partiendo de que todo le engaña y que un genio maligno lo inclina a la falsedad, se convence de que es necesario dudar de todo y al hacer esto se dice a sí mismo, que si está dudando de todo, puede deducir claramente que hay alguien que está dudando de todo, alguien que está convencido de que todo es falso, y ese alguien “soy yo” de donde se deriva el mencionado cogito ergo sum. Descartes continúa indicando que partiendo de nada pudo llegar a la primera verdad que es “yo existo” y se propone a descubrir la segunda verdad que es ¿Qué soy yo?, siendo la respuesta “Una cosa que piensa”, es decir “Un alma”[14].

También es famosa la definición de Hobbes homo hominis lupus, que indica algo como de que el hombre es un lobo para el hombre. Con esta postura el filósofo inglés justifica la existencia del Estado, pues el hombre es un ser egoísta por naturaleza que necesita ser reprimido[15].

John Locke, por su parte, mantiene posturas contrarias a los dos filósofos anteriores, pues en primer lugar señala, a diferencia de Descartes, que el hombre no puede conocer nada sino es gracias a la experiencia[16] (la mente es una tabula rasa) y se enfrenta a Hobbes al señalar que el hombre naturalmente tiene derechos y vivía una vida feliz con sus congéneres, siendo la creación del Estado una consecuencia eventual, más no necesaria, del desarrollo de la sociedad[17].

Otro autor relevante, que toca indirectamente la definición del hombre es Gottfried Leibniz, quien afirma que el mundo y todo lo que conocemos está constituido por mónadas, las cuales son una serie de substancias inmateriales que definen de manera prestablecida el funcionamiento de todo el universo. Es difícil detallar la compleja teoría de Leibniz, pero para el objeto que nos compete, es importante afirmar que Leibniz distinguía entre la mónada Dios, la mónada hombre, la mónada animal y la mónada objeto[18].

Jean Jacques Rousseau, manifiesta una teoría del hombre en sociedad similar a la presentada por Locke. Para el ginebrino, el hombre es previo a la sociedad y es feliz de forma anterior al Estado, pero eventualmente surge la necesidad de conjuntarse en una forma política para proteger los derechos de sus súbditos[19].

Immanuel Kant, nos señala una concepción del hombre como fin en sí mismo, no meramente como medio para cualquier otra voluntad, sino que todas sus acciones, tanto las dirigidas hacia sí mismo como también a otros seres racionales, ha de ser considerado siempre y a la vez como fin[20].

Para Karl Marx, el “hombre es el resultado de sus relaciones sociales”, en otras palabras el filósofo prusiano considera que difícilmente exista el libre albedrío y características innatas que no sean genéticas, pues él como se desenvuelva, sus reflexiones y las potencialidades del hombre no dependen de ninguna otra cosa, más que de las experiencias sociales de ese hombre en particular.

La autorrealización del hombre y conclusiones.

Finalmente, como corolario, creemos importante referir de forma breve cuestiones relativas a la perfección del hombre y su autorrealización. Así, el ser humano es ontológicamente una prueba física de perfección, más allá de los entes que comparten su existir, pues tiene la capacidad de entenderse a sí mismo y actuar en consecuencia o decidir no hacerlo y dejar que el hecho de existir produzca el resultado que debe ser (inherente al mismo).

Pero, habrá qué preguntarnos cuál es el origen del hombre, como surge y adquiere la naturaleza que lo caracteriza. En este punto habrá que hablar ciertamente de lo absoluto, lo perfecto, lo no creado, que no es medible, cuantificable y probablemente entendible o comprobable científicamente, sino que hay que basarlo en la Fe (la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve[21]). El Ser superior, Increado, Dios, tiene todas las características en grado sumo y la capacidad de conocer en grado sumo (toda la inteligencia y el máximo conocimiento) y el ser humano no tiene todo el conocimiento. La inteligencia espiritual necesita del cuerpo para demostrar el conocimiento. La capacidad humana de conocer no es superior, necesita de una participación. El Sumo puede conocer sin la necesidad de tener un cuerpo físico. Partiendo de esta cuestión, El conocimiento en grado Sumo o Dios y de acuerdo a la definición cristiana, crea al hombre a su imagen y semejanza y le confiere dignidad y libertad (libre albedrio), con una inteligencia particular que inicia el ciclo que hasta hoy no se le ve final.

El Ser Humano por lo tanto empezando de cero inicia una relación consigo mismo y nace una conciencia y se da cuenta de su existencia y a la par o mediáticamente se da cuenta que hay otros seres y crece su conciencia, decide entonces hacer y al hacer crea, al crear descubre y aprende, incluso su inacción también le procura aprendizaje, sin embargo siempre se atormenta preguntándose ¿Por qué nunca estoy satisfecho con lo que soy y con lo que la existencia me ha otorgado?

Como dice el refrán “la hierba siempre está más verde del otro lado de la valla, así el hombre nunca está satisfecho, quiere tener lo que los demás tienen. Esta sensación obedece a que el hombre no descubre, que todos, incluso él mismo, andan con una máscara sonriente que aparenta felicidad, cuando muchos sufren precisamente de desear esta mera apariencia ajena.

Esto trae como consecuencia que el hombre se desvíe de su propio potencial y no sea él mismo y pase gran parte de su vida anhelando lo ajeno, en vez de aprovechar y desarrollar lo propio.

Un pasaje ejemplar de la autorrealización del hombre lo encontramos con el mismo Sócrates, quien condenado por el Aéropago por cometer el delito “hacer rebelde a la juventud haciéndolos escépticos y dudar de los dioses” y acepta orgullosamente su destino, a pesar de considerar que él, simplemente buscaba alcanzar un grado máximo de verdad y de autoconciencia, pues sabía que él había tenido una vida tal como deseó tenerla y que si moría era respetando lo que la sociedad en la que estaba inmerso decretaba y, tratar de huir, como se le llegó a proponer, era alejarse de su Ser, por lo que beber la cicuta fue una muestra más de la integridad de este gran filósofo.

Como se pudo observar, resulta una labor difícil, incluso imposible, definir al hombre, pero en el presente trabajo hemos presentado diversas posturas bibliográficas y filosóficas que nos parecen adecuadas, lo que nos permite, sino adquirir una idea universal del significado de lo humano, si tener una idea bastante cercana para ayudarnos a comprenderlo.

Bibliografía

 

  1. Diccionario de la Real Academia Española.
  2. Del castellano, origen historia y anécdotas del castellano. http://www.delcastellano.com/2008/04/22/la-etimologia-de-la-palabra-hombre/
  3. Literatura y etomología. en http://brendayenerich.escritoresdepinamar.com/etimologia-hombre-humus/
  4. Código Civil de Yucatán.
  5. Rafael Rojina Villegas, Derecho Civil Mexicano Tomo 1. Editorial Porrúa, México, 2000.
  6. Myers, P., R. Espinosa, C. S. Parr, T. Jones, G. S. Hammond, and T. A. Dewey. 2012. The Animal Diversity Web (online). Accessed at http://animaldiversity.org.
  7. Wikipedia, the free enciclopedia.
  8. American Antropological Associaiton, What is antropology? http://www.aaanet.org/about/WhatisAnthropology.cfm
  9. Augusto Comte, Course de Philosophie Positive. Consultado electrónicamente en Projectgutenberg http://www.gutenberg.org/
  10. 10.  Universidad Católica de Córdoba (2003), “Noción de ontología del presente en Michel Foucault” http://www.ucc.edu.ar/paginas/filosofia/public_alumnos/FoucaultMatiasPuchetta.pdf
  11. Velarde Lombraña, Julián (1989). “Historia de la lógica”, Universidad de Oviedo. España.
  12. Carlos Rojas Osorio (2006), “La filosofía: sus transformaciones en el tiempo”. Isla Negra editores. República Dominicana.
  13. 13.  Aristóteles, Política. Porrúa, Colección Sepan Cuantos.
  14. Descartes, Selección de sus obras (entre las que se encuentran las dos citadas). Porrúa, Colección Sepan Cuantos. México.
  15. Thomas Hobbes, Leviathan. Consultado en línea de http://en.wikisource.org/wiki/Leviathan
  16. John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano. Porrúa, Colección Sepan Cuantos. México.
  17. John Locke, Segundo ensayo sobre el gobierno civil. Porrúa, Colección Sepan Cuantos. México.
  18. Stanford Enciclopedy of Philosphia, Gottfried Wilhelm Leibniz. Consultado electrónicamente el día 14 de agosto de http://plato.stanford.edu/entries/leibniz/
  19. Juan Jacobo Rousseau, Selección de sus obras (entre las que se encuentran “El Contrato Social”). Porrúa, Colección Sepan Cuantos. México.
  20. 20.  Immanuek Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres.
  21. La Biblia (versión Reyna Valera)
  22. Neal Donald Walsh Conversaciones con Dios I Ed.Grijalbo
  23. Ferrater Mora, José (1986) El ser y la muerte: Bosquejo de filosofía integracionista, 3. ed. Barcelona: Planeta
  24. Martin Heidegger (1961) LA TESIS DE KANT SOBRE EL SER Traducción de Eduardo García Belsunce (modificada teniendo a la vista la versión de Helena Cortéz y Arturo Leyte), en HEIDEGGER, M., ¿Qué es metafísica? y otros ensayos, Fausto, Buenos Aires, 1992, pp. 133-164.
  25. http://www.menonitas.org/coleccion/articulo44.htm#volver1
  26. Emerich Coreth, ¿Qué es el Hombre?. Barcelona Editorial HERDER, 1985 http://es.scribd.com/doc/64053617/17852835-Coreth-Que-Es-El-Hombre-Introduccion
  27. Martin Buber, ¿Que es el Hombre? D. R. © 1949, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA  Av. de la Universidad 975, México 12, D. F. Impreso en México. http://www.asmayr.pro.br/attachments/article/17/Buber-QueEsLoHombre.pdf
  28. El ser en la Filosofía. http://www.monografias.com/trabajos72/ser-filosofia/ser-filosofia.shtml

  

MVCA Rafael Augusto García López
Mérida, Yucatán a 18 de Agosto 2102
Maestría en Ciencias de la Familia
ISCF ANAHUAC MAYAB

 

GRACIAS POR TU TIEMPO